lunes, 10 de mayo de 2010

SENTIMIENTO POR UN DEPORTE.

Cómo explicarte lo que es el amor,si nunca perteneciste a un club.

Cómo explicarte lo que es dolor,si jamás entrenaste hasta la extenuación.

Cómo explicarte lo que es el placer,si nunca ganaste una competición importante.

Cómo explicarte lo que es llorar,si jamás te robaron una medalla.

Cómo explicarte lo que es cariño,si nunca tu entrenadora te trató como una verdadera amiga.

Cómo explicarte lo que es la solidaridad,si nunca competiste contra tu amiga y compañera.

Cómo explicarte lo que es la melodía,si nunca sentiste tu propia música.

Cómo explicarte lo que es la amistad,si nunca trabajaste en conjunto o equipo.

Cómo explicarte lo que es el gozo,si jamás viste disfrutar a tus compañeras.

Cómo explicarte lo que es el pánico,si nunca se te cayó un aparato en el último momento de la competición.

Cómo explicarte lo que es morir un poco,si jamás te quedaste a las puertas de una final.

Cómo explicarte lo que es "lanzar juntas",si nunca trabajaste en conjunto.

Cómo explicarte lo que es la soledad,si jamás te pusiste tú sola en medio de un tapiz frente a las jueces y el público.

Cómo explicarte lo que es el esfuerzo,si nunca diste todo en un entrenamiento.

Cómo explicarte lo que es el arte,si nunca realizaste una coreografía.

Cómo explicarte lo que es música,si jamás cantaste la melodía de tu música o la de tus compañeras.

Cómo explicarte lo que es el insomnio,si nunca tuviste al día siguiente o perdiste una competición importante.

COMO EXPLICARTE LO QUE ES MI VIDA,
SI NUNCA JAMÁS,
HICISTE GIMNASIA RITMICA


LAGRIMAS POR UNA MEDALLA.



UN CONMOVEDOR TESTIMONIO SOBRE LA LUCHA POR ALCANZAR UN SUEÑO.

¿Recordáis los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996? ¿Recordáis que la selección española ganó el oro en gimnasia rítmica por conjuntos? ¿Recordáis que en el pódium una de aquellas deportistas estaba llorando? Pues bien, no fueron las últimas lágrimas que derramó por la medalla. Y no precisamente de emoción. A fecha de hoy tiene 29 años. Era Tania Lamarca y es la que, junto a Cristina Gallo, ha escrito este libro (las autoras tienen un blog).

En él explica su historia desde que empezó en la gimnasia como diversión, pasando por la alta competición hasta que la echaron porque pesaba 43,5 Kg cuando le pedían 41. Empieza fuerte desde el principio:

Quiero contar la historia de una medalla, de los sacrificios, las renuncias, la entrega, la lucha de unas niñas por alcanzar un sueño, el sueño de todo deportista: subir a lo más alto del pódium en unos Juegos Olímpicos. Pero lo que quiero dar a conocer es la historia de una mujer que salió del gimnasio sin más equipaje que un puñado de medallas en la mano y descubrió un mundo en el que tan preciados metales no servían más que para adornar la vitrina de su casa.

Ya cuando empezó en el mundillo, al hacer las pruebas para el ingreso en el equipo nacional le dijeron que no daba la talla: medía 1,54 cm. No obstante, acabaron aceptándola. Fue a vivir en una casa donde cerraban la cocina con candado. Nos habla del Emilio: un aparato negro y cuadrado por el que tenía que pasar, al igual que todas las demás. Se refiere a la báscula.

Explica su rutina de vida: desayuno-entreno-comida-entreno-cena. Explica los maratonianos entrenos que les impedía muchas veces asistir a la escuela. Y a la que había torneos, menos. Si el entrenamiento iba mal les obligaban a quedarse entrenando más incluso hasta las doce de la noche. Su profesor de Física y Química llegó a tenerles que dar clases a las once de la noche. A la mañana siguiente se sujetaba la cabeza como si estuviera escuchando y dormía en la clase. El profesor no decía nada. También se dormía en las charlas del psicólogo, aunque a este no le importaba, pues decía que su “subconsciente seguía trabajando”.

Estíbaliz, una compañera, se quejó de un pie y nadie le hizo caso. Siguió entrenando con dolor hasta que averiguaron que se había roto un dedo. Más tarde, se rompió el menisco poco antes de los mundiales, pero aun así, siguió entrenando. Impresionante.

La comida es una parte central de la historia. El elemento común era la falta de pan. Después de la cena se amontonaban en el sofá para ver la tele y a partir de las once de la noche, a dormir. A partir de esa hora no se podía llamar ni a los padres. Veían series como “Lo que necesitas es amor” o “Médico de familia” y se fijaban, sobre todo, en la comida, el zumo de naranja y los caramelos. Dice que ella no pasó hambre, pero muchas compañeras suyas sí. Les controlaban todo lo que comían. Aparte de pesarlas, les registraban las habitaciones y revolvían los cajones, armarios, camas, etc., en busca de comida. Claro, esto se traducía en técnicas como cajones de doble fondo para guardar chocolate. Llegaban a tener tanta fijación que coleccionaban los envoltorios de las chuches que se comían.

Al volver del mundial le dolían las rodillas y los codos. Estaba muy justa de peso y le detectaron bajos niveles de potasio. La solución fue para ella magnífica: ¡tenía que comer un plátano todos los días! En las mismas Olimpiadas, incluso los atletas y entrenadores españoles de otras disciplinas se dieron cuenta de lo poco que comían.

Se apuntaba en chuletas lo que iba a contar a sus padres cuando venían a verla. Los días más tristes eran los lunes después de haber estado con sus familias, lo que se notaba en sus entrenamientos. Por ello, quince días antes de una gran competición les prohibían las salidas y visitas de los padres. Explica que algunos de aquellos domingos eran demenciales: doce chicas adolescentes en una casa durante un día entero. Las horas se hacían eternas.

En los europeos, en que quedaron plata con cinta y pelotas y bronce con aros, al regresar a España, no hubo ninguna recepción oficial. Sólo algunos periodistas en el aeropuerto. Les dieron menos de una semana para estar con su familia y vuelta al entreno.

Para la preparación del campeonato del mundo, no tenían vacaciones. Su calendario laboral no entendía de fiestas, puentes, Semana Santa, verano o Navidad. Como querían ser gimnastas, estaban dispuestas a sacrificarlo. Y es que con quince años no se planteaban su futuro.

Ser campeonas del mundo no es cualquier cosa, aunque la gente se empeñase en demostrarnos lo contrario. A nadie le importó nuestra anterior victoria mundialista en Viena. Sigue sin importarles. A veces me parece que en este país todos los días se ganan medallas, que es fácil conquistar los títulos, porque se olvidan rápido de las victorias. Y no me refiero al público en general, que al fin y al cabo, se entera de lo que los medios dan a conocer, sino a los mandatarios, los responsables deportivos que exprimen a sus atletas hasta que se quedan sin jugo para después desecharlos.

En el avión para ir a las olimpiadas de Atlanta les tocó ir sentadas detrás de los futbolistas. Al hablar con ellos, se quedaron parados cuando les dijeron que entrenaban ocho horas diarias y que algunos días salían a las doce de la noche. Claro, los futbolistas lo hacen dos horas, tres en los días fuertes. Les dijeron que ellos ganaban mucho dinero, y cuando les respondieron (los futbolistas) que ganaban el dinero justo, Esti les comentó que ellas tenían la beca y ya está. Los mismos futbolistas no lo vieron justo y reconocieron el desfase abismal entre unos y otros.

Hay quien podrá pensar que quejarse por no cobrar más es algo habitual, pero cuando hay mandatarios que ganan cifras enormes con dudosa moralidad y legalidad aprovechando el esfuerzo de los deportistas para relegarlos más tarde al olvido es un tema que tendría que debatirse.

Por ejemplo, tuvieron que hacer un par de anuncios para la TV. Nadie las avisó ni se lo comentó. Aunque para ellas era un descanso, no recibieron ingresos extra, regalos ni atenciones. Era un precio, por lo que se ve, que debían pagar por tener una beca.

Al subir al pódium de Atlanta, les dijeron que se pusieran ciertos maillots con un patrocinador. Resulta que la Carta Olímpica lo prohíbe expresamente y el presidente de la federación les dijo que si les preguntaban algo sobre ellos, dijeran que había sido diseñado por ellas. Las gimnastas, por supuesto, desconocían todo esto. Habían recibido una reclamación que había estado a punto de quitarles el oro. El presidente de la federación les dijo que cobrarían un buen dinero por ello. Todavía hoy no sabe quién se benefició. Ellas, desde luego, no.

Y tampoco creáis que por estar en Atlanta pudieron estar al tanto de las otras competiciones. No podían distraerse de su objetivo, así que no vieron ni el oro de Induráin, ni la plata de Cacho, ni las medallas de boxeo de balonmano, hockey y tenis, etc.

Luego venían las exhibiciones. En una gala les pagarían cien mil pesetas (600 euros) por actuación, pero la federación se quedaba el 25% en conceptos de gastos de organización. Tampoco cobrarían nada por exhibiciones en el extranjero. Les decían que iban a percibir un porcentaje de la venta de camisetas y otros objetos conmemorativos de las medallas. Tampoco supieron nada de ese dinero.

Y por si fuera poco, las culpabilizaban. A Estíbaliz, mientras estaba lesionada, le dijeron: Tu cole cuesta dinero, tu piso cuesta dinero, tú cuestas dinero y no estás entrenando. Se sintió culpable y lo dejó. Hoy trabaja como instructora de pilates.

Explicaron a sus padres que tenía sobrepeso: medía 1,58 y pesaba 46 Kg. Si no bajaba hasta 41 la echarían. Y claro, tampoco le decían el momento en que iban a pesarla, así que tenía que contenerse incluso en los desayunos. Le llegó a dar una lipotimia. Sin importarle cómo estaba, la pesaron. La báscula dio 43,5 Kg. La echaron. Así de fácil.

La vuelta a la vida normal no fue nada fácil. Y tampoco recibió ayuda alguna de los estamentos federativos:

Siempre me habían marcado la pauta a seguir: hoy competimos aquí, viajamos allá, entrenamos acá. En cambio, nadie me advirtió que después estaría sola. Años de entrenamiento psicológico para ser la mejor, la más fuerte, la campeona y ni medio minuto de asesoramiento para enfrentarme al mundo real, para enfocar mis estudios, para buscar una profesión. Ni una sola palabra de ayuda ni un consejo para afrontar el día después.

Se encontró con 18 años teniendo que asistir a 2º BUP. Sus compañeros tenían dos años menos que ella. Creían que era millonaria por ser campeona olímpica. Nunca se integró. Quería sentirse útil, así que buscó trabajo y le ofrecieron trabajar de dependienta en una perfumería por las tardes.

¿Y qué se aprende en la escuela? No sé si ella aprendió mucho, pero tuvo que tragar lindezas como estas de una monja:

¿Tú qué te crees? Has hecho una cosa muy mal en la vida: dedicarte a algo tan insignificante como el deporte y dejar algo tan importante como los estudios.

Sin comentarios.

El entonces presidente de la federación, Jesús Méndez, dejó la presidencia para irse a Colombia como director de la empresa a la que se había donado el dinero de la gira colombiana: Con él se fueron todos aquellos contratos verbales, todas las promesas vanas que acepté en mi ingenua creencia de que los dirigentes velarían por mi futuro.

El único dinero que podían reclamar legalmente era el que la federación debería haberles pagado por la medalla de oro. Pero no creáis que lo cobró al momento: tardaron más de cuatro años en pagarle y gracias, entre otras, a denuncias de periodistas como José María García. Y tampoco os lo perdáis: querían hacerles firmar el recibo con fecha falsa para luego poder decir que las denuncias habían sido en falso. Cuando les entregaron el cheque, ningún directivo estuvo presente. Esa foto no interesaba.

Después de casi caer en una depresión, por suerte, ha podido hacer una vida “normal”:

He madurado, veo las cosas de otra manera. Soy feliz con mi modo de vida, aunque no ha sido gracias al título de campeona olímpica.

Y finaliza con una frase que da mucho que pensar: Lo mucho que siempre cuesta una medalla y lo poco que tantas veces vale.

Ya veis cómo es el retiro y retorno la sociedad en este país de una atleta con un palmarés de medalla de oro olímpica, doble campeona del mundo, dos veces subcampeona de Europa y campeona de España.

Sé que Tania tiene hoy una hija. En caso de que le dijera de mayor que quiere ser gimnasta y conseguir el oro olímpico, me pregunto qué le diría o qué le aconsejaría.

Buen libro. Relato sobrecogedor. Muy recomendable. Apto para todos los públicos.

Juegos de plata y bronce.




La delegación argentina de gimnasia rítmica que representó al país en los recientes Juegos Odesur de Medellín regresó con una destacada cosecha de medallas.


La representante de la federación metropolitana Darya Shara, se quedó con la medalla de bronce en la final all around, escoltando a la brasileña Agelica Kvieczynski y a la venezolana Andreina Azcevedo, quienes fueron primera y segunda respectivamente.
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La gimnasta oriunda de Ucrania cometió varias imprecisiones en las dos primeras rutinas (cuerda y aro), que la alegaron del podio en la primera instancia del torneo. El segundo día, Darya sacó afuera su garra de luchadora y logró quedarse con el bronce.
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"Por suerte me recuperé. El primer día de competencia fue fatal, pero pude salir adelante", contó la medallista de bronce Odesur en una charla exclusiva con este Blog.
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Además, Darya Shara, Ayelén Páez Pieri, Florencia Aracama y Milagros Carrasco, se quedaron con la medalla de plata por equipos, detrás de Brasil y adelantando a Venezuela.
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Las finales
"Estoy super feliz. Disfrute los Odesur como ningún otro torneo. Fue la experiencia más hermosa que jamás haya vivido", expresó eufórica la cordobesa Ayelén Páez Pieri, quien en los eventos finales escaló dos podios: plata en aro; bronce en cinta.
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"Ahora entiendo cuando muchos deportistas experimentados me contaban acerca de lo grandioso que es vivir una comeptencia de esta magnitud", agregó.
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Mientras tanto, Darya Shara, quien se había consagrado tercera en la general individual, se colgó un par de metales plateados: en pelota y cinta.
Por su parte, Milagros Carrasco, de River Plate, fue tercera en aro.


Conjunto
El conjunto de Estudiantil Porteño, que dirige María del Cármen Bonamino, integrado por Diana Vázquez, Florencia Aracama, Gabriela Herbón, Agustina Freire, Melanie Gamari y Macarena Funes, aporto tres bronces al medallero nacional: all around; final de cinco aros; final de tres cintas y dos sogas.
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Tercera corona europea





La actual campeona olímpica y mundial, Evgenia Kanaeva, conquistó su tercer título europeo consecutivo al consolidarse en el Campeonato de Europa de gimnasia rítmica, que comenzó hoy viernes en la ciudad alemana de Bremen.


Con 147 gimnastas senior, 133 junior y 33 naciones en competencia, este europeo se convierte en un importante paso previo al Campeonato del Mundo del próximo año, en Francia, clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

“Estamos muy ilusionados con esta competencia. Esperamos ver un gran nivel y es un orgullo recibir a las mejores gimnastas del mundo”, expresó el presidente de la federación alemana de gimnasia (DTB), Rainer Brechtken.


Imparable


Una vez más, la estrella rusa, de 20 años, demostró el dominio de sus grandes capacidades y marcó una gran diferencia sobre el resto de sus competidoras.


Kanaeva sumó 115, 900 y se quedó con el oro. Su compatriota Daria Kondakova fue segunda con 113,725 y Aliya Garaeva, de Azerbaiján, acumuló 111,375 y se subió al tercer escalón del podio.


Bronce sin sabor


Una vez más, sorprende el resultado de la rusa nacionalizada azerí Aliya Garaeva. Un puesto probablemente manipulado por convenios netamente políticos. Más allá de una extrema flexibilidad y de la maestría en el dominio de dificultades, sus manías no responden al nivel que debería representar a una gimnasta de podio europeo. Improlijidad en los manejos; falta de limpieza corporal; inexistente relación entre la música y la coreografía. Como para seguir.


Podría ser tercera


La bielorrusa Liubov Charkashyna, quien suele cometer errores insólitos que la alejan de las primeras posiciones, tuvo una gran actuación y finalizó en la cuarta plaza. Quizás, merecía una medalla.


La revelación


Parece que Israel ha cambiado de líder. Mientras la popular Irina Risenson desciende ( fue décima), la joven Neta Rivkin fue quinta y sigue avanzando.


Lejos


Mala tarde tuvo la "super" Melitina Staniuota. La esperanza bielorrusa, de 16 años, parece haber entrado en una crisis competitiva. Los bajones no son graves, muchas veces aparecen cuando un atleta, sea del deporte que sea, intenta mantener altos niveles de exitismo durante mucho tiempo. Staniouta es una de las pocas gimnastas actuales capaces de serrucharle el piso a las rusas. Sólo necesita tiempo, confianza, madurez, tapiz.
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Video capturado de la tv búlgara. Comentarios: Simona Peycheva.

martes, 27 de abril de 2010

LA RITMICA ABRIO NUEVA TEMPORADA




El sábado la gimnasia rítmica abrió la temporada 2010 en las instalaciones del Club Ciudad de Buenos Aires donde las cordobesas Ayelén Páez Pieri y Nicole Martínez lideraron en mayores y juveniles respectivamente mientras que la pequeña Micaela Herbón se impuso en infantiles.

Para las gimnastas mayores el test fue clasificatorio para la Copa del Mundo de Coerbeil Essonnes, en Francia, y el Grand Prix de Marbella, España. Además se disputó el primer selectivo con vistas al pre panamericano, que se realizará en el mes de noviembre y que será el pasaporte que llevara a la rítmica argentina a los próximos Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011.

La representante del Polideportivo Carlos Cerutti Ayelén Páez Pieri, de 16 años, quien viene con el impulso de los Juegos Odesur (ganó dos platas y un bronce), sumó 94.950 y se consagró en la clasificación general. La escoltaron la actual campeona nacional y medallista de bronce sudamericana, Darya Shara, quien sumó 94,100, y Milagros Carrasco, de River, con un total de 89,175.
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El debut

La actual campeona argentina juvenil, Camila Giorgi, de 15 años, quien durante el mes de febrero se entrenó en tierras españolas, sin cumplir con la edad correspondiente tuvo su debut en la categoría de las más grandes.
Las condiciones físicas de la cordobesa le permitieron medirse con las mayores y participar de la pelea por un lugar en la designación del equipo que representará al país en el exterior.
"Estaba muy nerviosa y fue difícil competir en esta categoría (mayores) porque tiene más exigencias y sólo tuve una semana para preparar mis performances", expresó Camila, quien finalizó en la 9° posición.
"Podría haber competido mejor pero bueno, lo tomo como una experiencia. Ahora quiero seguir con mis proyectos en juveniles", agregó una de las promesas que tiene la rítmica a nivel nacional.
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Las juveniles

Mientras tanto, la sub campeona nacional junior 2009, Nicole Martínez, quien representa al Polideportivo Carlos Cerutti, fue la mejor en juveniles marcando una gran diferencia sobre el resto de sus competidoras. Con 82,050, Nicole se subió a la cima del podio. Segunda fue Ina Conti, quien acumuló 77,200 y el tercer puesto, con 74,800, quedó en manos de Agustina Freire.

LA GINASIA RITICA ESTA DE LUTO.




La gimnasta rusa Natalia Lavrova, de 25 años, campeona olímpica en los Juegos de Sydney 2000 y de Atenas 2004, murió ayer viernes 23 de abril en un accidente automovilístico, a 600 km. de Moscú.

Lavrova, quien integró el conjunto ruso entre el 2000 y el 2004, estaba llegando a su ciudad natal, Penza Oblast, cuando el auto que conducía su hermana impactó de frente contra otro vehículo y ambas perdieron la vida.

En la actualidad, Natalia formaba parte del equipo de entrenadoras de la selección nacional de Rusia y del Dinamo de Moscú.


"Natalia fue una gran gimnasta y era una excelente entrenadora", dijo la legendaria Alina Kabaeva.


Tanto el sitio de la Federación Rusa y el de la Federación Internacional de Gimnasia (FIG), amanecieron con portadas de homenaje enviando condolencias a la famila de la atleta.


Mientras tanto, fans, amigos, aficionados, otras gimnastas, vuelcan sus lamentos y dejan sus mensajes en los distintos sitios de la web, que copan la rítmica internacional.
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Mirá a Natalia en el conjunto ruso que ganó el oro en Atenas 2004

martes, 30 de marzo de 2010

Cierto.

Recuerdas cuando empezaste tu primer dia de gimnasia?era tan divertido.Competir por competir y brillar ya que todas conseguiamos una medalla Y ahora que sabes que iras a las Olimpiadas querias estar entrenando todo el dia enter oy un lunes por la mañana todos las chicas llevarian sus medallas al colegio para mostrar a la maestra mirarias a las "chicas grandes" entrenando y pensarias"quiero ser como ellas"y las cosas empezaron a ponerse dificil Cuando sentias que dolia y no importa que tanto trataras no podias alcanzar ese movimiento las competencias se volvieron mucho mas serias solo unos pocas chicas consiguieron medallas y los que considerabas mejores amigas empezaron a desaparecer, tu equipo se redujo y algunos dias llegaste a odiar el deporte el dolor cada vez era peor,las conversaciones en el colegio cambiaron a fiestas y chicos.no podias encajar, solamente querias renunciar y luego entrenando, de reojo, viste una pequeña niña mirandote y te das cuenta que tan lejos has llegado y que tan buena eres realmente porque hace solo unos años ese niña eras tu.